Gestión ética de la Cadena de Suministro hacia el 2030

¿Qué significa una gestión ética de suministros?

¿Qué es aquello que debemos cuidar, en nuestra relación con los proveedores o suministradores si es que, además de ser agentes imprescindibles en nuestra cadena de valor, para producir un bien o servicio determinado, tras ellos hay personas, familias, necesidades y empresas o emprendimientos valiosos a considerar?

En este artículo trataremos de entender ¿Qué significa y qué implica? y ¿Cómo podemos lograrla? una gestión ética de suministros.

Con iniciativas como las del Sello ProPyme en Chile, en su momento, se deseaba enfatizar y destacar el compromiso de las empresas de pagar oportunamente y en no más de 30 días a sus proveedores. Esto ha sido una buena política orientada a relevar el respeto al trabajo de proveedores y muchas empresas han logrado este Sello. Además, significa un gran paso, dado el trato muchas veces vejatorio, de no considerar las necesidades de proveedores para lograr mantenerse, existir, trabajar adecuada y ordenadamente y no subsistir con la persistente angustia de disponer de un flujo de caja incierto, donde no se sabe cuándo lo proyectado se concretará, de acuerdo a sus necesidades.

Pero hoy en 2021 las preguntas son otras, más aún a partir de lo que ha develado la Pandemia. ¿Ese tipo de políticas son suficientes? ¿Qué significa una gestión ética de suministros? ¿Qué es aquello que debemos cuidar en nuestra relación con los proveedores si es que, además de ser agentes imprescindibles en nuestra cadena de valor, para producir un bien o servicio determinado, tras ellos hay personas, familias, necesidades y empresas o emprendimientos valiosos a considerar?

La propuesta de la Economía del Bien Común (EBC) conecta valores esenciales como la Dignidad Humana, la Solidaridad, la Sostenibilidad Ecológica, la Justicia Social y la Participación, con cada uno de los grupos de contacto o “stakeholders” de una empresa u organización y entre ellos, entendiendo que un espacio fundamental lo tienen los proveedores.

Debemos considerar que, si queremos tener empresas sostenibles y basadas en la gestión ética, es necesario preguntarse: ¿Cuál es la preocupación que se tiene en considerar las condiciones laborales, de seguridad, de respeto al medio ambiente, de impacto en comunidades y entorno de los proveedores con los que elegimos trabajar? ¿De verdad nos importa todo esto o solo buscamos el mínimo costo y el máximo retorno?

Años atrás, una buena evaluación de proyectos nos indicaba que lo relevante era la búsqueda de minimización de costos para lograr la máxima utilidad o rentabilidad posible, pero sin importarnos quienes estaban detrás, en la cadena de proveedores o su impacto en la sociedad y el medio. Hoy, dada la importancia creciente de demostrar un compromiso con el Desarrollo Sostenible y sus objetivos transversales y llevar la gestión meramente financiera a una gestión más completa a una gestión ética en toda la organización, se hace necesario y es lo profesional y serio, ir mucho más lejos y de verdad.

Por otro lado, de manera creciente los ciudadanos, en su rol de consumidores. lo requieren cada vez más y con más fuerza y exigen una demostración clara de cuál es la coherencia de una empresa y conocer como está constituida esa cadena de valor. Si es que el trato como empresa con estos proveedores es respetuoso, fomenta el diálogo, es transparente y se evalúa a los proveedores con iguales parámetros, esto nos lleva (como ya lo hace el Comercio Justo o Fair Trade a nivel mundial) a relevar la cadena de valor y que ésta sea sostenible.

Una buena y moderna evaluación de proyectos no sólo considera minimizar costos por esa vía, sino que, escoger proveedores quizás algo más caros, y no los de más bajos precios. Pues al hacer una revisión de estos, podemos identificar sus prácticas y escoger a aquellos que más contribuyen al bien común y respetan estos valores a los que hacemos mención, haciendo mejor la gestión ética de la organización.

Hay ejemplos notables de empresas en diversos lugares y sectores que les preocupa entrar más de fondo en esto y que luego, en sus estrategias de marketing y venta, pueden destacar esas consideraciones reales y constatables. Esto redunda en la satisfacción de un consumidor cada vez más exigente e informado que, al disponer de información adecuada, es capaz de elegir los productos y servicios que más colaboran a este bien común deseado. Esto es hoy una tremenda oportunidad para las empresas. El demostrar su compromiso real con un desarrollo más sostenible y asegurar a los consumidores que su cadena de valor contiene componentes éticos o está en vías de serlo.

Además, con los proveedores se logra un compromiso de largo plazo, es decir, los productos o servicios que se ofrecen como empresa tienen suministradores con nombre y apellido, que no se cambian ni modifican porque aparece uno más barato, sino que se construye con ellos una relación virtuosa y de largo plazo.

Este aspecto, bien comunicado a un público dispuesto a saber más, le es tremendamente relevante, pues así sienten que, desde su mirada de consumidores, pueden contribuir a un mejor mundo. Por tanto, pagan mejor a proveedores, seleccionan a estos de acuerdo a sus prácticas respetuosas con las dignidad humana, las comunidades, y el medio ambiente y, lo más importante, establecen con ellos compromisos de largo plazo. Lejos de ser un “costo” y ser menos competitivos, se transforma en una oportunidad de ser más sostenibles y a la vez más rentables, puesto que si esto es capaz de comunicarse bien (importante desafío), los resultados son notables.

Elementos a considerar en una gestión ética en nuestra relación con los proveedores de suministros.

La Economía del Bien Común (EBC ) https://www.economiadelbiencomun.cl/ propone a las empresas y organizaciones, realizar el Balance del Bien Común que es una herramienta (ver gráfica), que considera los Valores que hemos mencionado al inicio de este artículo, y que son los mismos que nos permiten vivir en sociedad, en paz y armonía con nuestros semejantes proveyendo bienestar y un buen vivir y los correlaciona con todos los grupos de contacto o stakeholders.

 

matriz del bien común, en donde el recuadro a1 de encuentra remarcado. Sirve para mostrar la base de la Gestión Ética.

En el Punto A1, de la matriz del bien común 5.0 se mide como consideramos el respeto a la dignidad humana en la relación que tenemos con nuestros proveedores, realizándonos preguntas tales como:

 

Elementos de Política Interna para el desarrollo de una gestión ética.

• ¿Tenemos una definición de una “política de compra ética, social y/o de cercanía”?
• ¿Se desarrollan planes para garantizar un suministro ético en toda la cadena de valor? (políticas que promuevan las compras de proximidad, de comercio justo, economía social, ecológica, etc.)
• ¿Existen criterios de compra que valoren los aspectos sociales en los proveedores y como se respeta la dignidad humana en esos lugares de producción?
• ¿Se prioriza algún tipo de etiqueta / certificación en la compra?

Evaluación de riesgo

La gestión ética en la relación con los proveedores exige otra pregunta clave, que es si se efectúa una evaluación activa de riesgos en el suministro de productos / servicios y de los procesos para lograr la consecución de objetivos. Por ejemplo la EBC propone preguntarse y generar criterios en los siguientes aspectos:
• ¿La empresa u organización tiene algún sistema de homologación de proveedores?
• ¿La organización o empresa evalúa aspectos de buen gobierno, de sostenibilidad económica, social y/o ambiental para seleccionar a los proveedores? ¿Cuáles prioriza?
• ¿Se realizan evaluaciones previas sobre las organizaciones proveedoras y sus productos y servicios?

Política de seguimiento y control

En cuanto a la política de seguimiento y control, se plantea para el tema proveedores:
• ¿La empresa u organización tiene algún sistema de auditoría/seguimiento de proveedores que incluya aspectos éticos?
• ¿Cuántos proveedores han sido auditados/visitados? ¿Cuántos han superado la auditoría?
• ¿A cuántos proveedores se han propuesto acciones/planes de mejora? ¿Se realiza un seguimiento de estas acciones?

Condiciones estructurales

En cuanto a las condiciones estructurales básicas para una gestión ética en la fijación de precios justos, la EBC propone como ejemplos de preguntas:
• ¿Cómo selecciona la empresa a sus proveedores? ¿Existe un sistema de contratación con proveedores que respete los principios de competencia objetiva y transparencia?
• ¿La organización publica la información relativa a la contratación de forma que sea accesible a cualquier proveedor interesado en presentar ofertas?
• ¿Existe un sistema de aplicación de precios justa, que garantiza la calidad del servicio y que el proveedor puede actuar en coherencia con los valores de la EBC?
• ¿El sistema de pago de la organización asegura unas correctas condiciones de cobro? (plazos, mecanismos utilizados, etc.)

Relación de confianza y cooperación como base de la gestión ética

Finalmente, en lo que es relación de confianza y cooperación, la Economía del Bien Común propone preguntarse:
• ¿La empresa u organización tiene establecida alguna política de priorización de proveedores y de relación con los más estratégicos?
• ¿Se mantienen contactos continuos con los proveedores más allá del puramente comercial?
• ¿Se realizan proyectos de colaboración o I+D+i llevados a cabo con proveedores (acuerdos de calidad, acciones conjuntas, etc.)?
• ¿Se desarrollan mecanismos para tener en cuenta las necesidades, expectativas y opiniones de los proveedores, identificar conjuntamente áreas de mejora y cooperar en la resolución de los problemas desde la óptica del bien común?

 

Debemos dejar atrás las viejas y obsoletas miradas de que “minimizando costos” y pagando en plazo más largos, aprovechando la situación de desventaja de proveedores más pequeños, se lograrán mejores resultados. Los verdaderos resultados que busca el público son el valor de la honestidad, el respeto, sentir confianza en las empresas, no sólo por calidad de producto, sino por la consistencia de las relaciones al interior y hacia el exterior de las propias empresas que priorizamos o privilegiamos. Necesitamos más trabajo, esfuerzo y comprender esto, que resulta tan obvio y necesario hoy.

El camino de la gestión ética, la sostenibilidad y el trabajo bien hecho, en todo sentido, tiene y genera mayores rendimientos y nos hace más respetables y queribles, para una sociedad que ha perdido muchas veces la confianza al apreciar malas prácticas. Necesitamos ejemplos concretos verificables, que se muestren completamente, que declaren lo que hacen y logren dar una mayor claridad a los clientes, para que estos entiendan que desde su rol de compradores, también son capaces de contribuir a un mejor mundo. En esto está comprometida la Economía del Bien Común.

 

GERARDO WIJNANT SAN MARTÍN

Gerardo Wijnant San Martín

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2 comentarios en «Gestión ética de la Cadena de Suministro hacia el 2030»

  1. Muy bueno Gerardo. Agregaría que si ¨minimizar costos monetarios¨ atenta contra la dignidad humana, en la práctica deterioramos lo que supuestamente queremos la mayoría: ¨El Bien Común¨….. El valor de un bien , de un servicio y especialmente de un ¨valor humano¨, no es sólo el resultado de la oferta y demanda, (o del nivel de escasez), es en la práctica es un acuerdo social, somos nosotros, todas las personas, los que definimos el valor de la vida y de todo lo que la contiene. Efectivamente existen personas que no valoran la vida, ni la creación, y no sabemos quién es quién…. Aunque ésto es aplicable a nivel humano, las empresas ¨son humanas¨, y espero que en futuro cercano la mayoría de las empresas ¨muestren y demuestren¨ todos los efectos de sus prácticas productivas y comerciales. El balance del Bien Común de EBC, sin duda es una gran ayuda.

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