Los 7 desafíos de la Transparencia y participación democrática

La Transparencia y participación para fomentar una sociedad culta, informada, democrática, abierta
y plural

En la matriz de Economía del Bien Común se describe la Transparencia y Participación Democrática como valores del bien común además de la Dignidad Humana, Solidaridad y Justicia y la Sostenibilidad Ecológica. Los valores son representados en una matriz en cuya columna están los grupos de interés incluido el entorno social.

La transparencia es definida en conjunto con el concepto de participación democrática del entorno social y ambas “deben servir para evitar daños al interés general”. En efecto, se espera “fomentar una sociedad culta, informada, democrática, abierta y plural” (pág. 114 Manual EBC Completo 5.0)

Para las organizaciones, la transparencia y participación democrática tienen algunas implicancias relevantes en las maneras de ser, estar, hacer y tener, es decir, en sus culturas e identidad. Se podría concluir que una cultura organizacional restringida en transparencia y participación perdería legitimidad en el bien común.

Considerando el contexto actual, la Economía del Bien Común interpela a las organizaciones en varias dimensiones.

Sobre esta base, se pueden sugerir 7 desafíos para alcanzar la transparencia:  

1. Desafío para la Reportabilidad. Ajustada a ley y a las reglamentaciones vigentes, las organizaciones deberán ir más allá e informar todo aquello que pudiera tener una injerencia directa e indirecta en cualquiera de sus grupos, comunidades de interés y el entorno medio ambiental. Sus informes deberán ser claros, entendibles, fidedignos, acordados y debidamente divulgados y compartidos. Los reportes deberán asegurar el principio de cuidado y protección de las personas además del valor de la dignidad humana tanto, en el contenido de la información, como en la forma con la que ella se proporciona.

2. Desafío para la Accesibilidad. Las organizaciones deberán contar con canales de comunicación y espacios de encuentros permanentes para todos los grupos de interés. Además, deberán considerar la facilidad del contacto, las respuestas oportunas y pertinentes, la información detallada y la revisión periódica y mejora continua de sus canales presenciales y remotos. En caso de denuncias y/o no conformidades con productos o servicios y/o de daños al entorno en comunidades y medio ambiente, las organizaciones deberán asegurar el derecho a toda persona, comunidades, clientes, usuarios y/o proveedores a solicitar información o explicaciones además de obtener reparaciones o compensaciones por potenciales daños o perjuicios.

3. Desafío para la Cultura de Diálogo. Promover una cultura de diálogo, implica escuchar, preguntar, empatizar, colaborar y co-construir. Una cultura de diálogo está muy lejana de un mero hecho aislado, reactivo o algo como de “una sola vez”. Todo lo contrario. Representa una genuina identidad cultural coherente y consistente en el tiempo. Podría decirse, que las organizaciones que dialogan y fomentan la participación, serán efectivamente “amables”, en el sentido estricto de la palabra.

Las organizaciones amables, cruzarán fronteras para ir en busca de otros en una interdependencia y complicidad virtuosa. En efecto, en un contexto de amabilidad, la alteridad y la diversidad será reconocida, buscada, alentada, cuidada y protegida. Sin diálogo, no habrá transparencia posible y al revés, sin transparencia no habrá diálogo.

4. Desafío para la Inteligencia Colectiva: En este nuevo contexto, los ambientes laborales tenderán a ser promotores de la innovación y el emprendimiento. Probablemente, se articularán una nueva manera de organización basada en comunidades de aprendizaje, metodologías ágiles y redes sociales cooperativas que operarán como verdaderas palancas de cambio. Se alentará la innovación y el trabajo colaborativo para una mejor adaptación en un contexto volátil y en función de un propósito compartido y legitimado.

En estos escenarios, la inteligencia colectiva tenderá a ser facilitada e enriquecida. Es muy probable que, si la transparencia y la participación democrática fuera anulada y, por consiguiente, la inteligencia colectiva mermada, se pondría en serio riesgo la capacidad adaptativa y flexibilidad de las organizaciones para enfrentar los nuevos escenarios que se avecinan. En este sentido, la transparencia y  participación democrática resultarán clave para movilizar la inteligencia colectiva de las organizaciones.

5. Desafío para la Confidencialidad. Otro aspecto relacionado con la transparencia y considerando la actual disrupción tecnológica, se relaciona con el debido uso de las tecnologías y la protección de la confidencialidad e intimidad de las personas. Las organizaciones deberán atender la seguridad informática, la protección y confidencialidad de los datos personales, destrabar las restricciones a la libertad de expresión, evitar el sesgo en los análisis de datos y modelos predictivos, prevenir la exclusión y procurar disminuir la brecha digital. En este sentido, transparentar no implica transgredir el valor de la dignidad humana. Los valores de la Economía del Bien Común son sinérgicos entre sí.

6. Desafío para los procesos, servicios y cadena de suministro.  Los impactos de los procesos, servicios y cadena de suministro de las organizaciones deberán ser informados debidamente para cada uno de los grupos de interés. Las externalidades positivas y negativas de las actividades de las organizaciones deberán ser dialogadas y consensuadas en ambientes de participación democrática. El desafío será proporcionar los espacios conversacionales atingentes para resolver potenciales tensiones, conflictos y divergencias de manera de enriquecer el bien común y promover el bienestar de las personas, comunidades y medio ambiente.

7. Desafío para los gobiernos de las organizaciones. La transparencia y participación democrática tensionarán a los gobiernos de las organizaciones y la manera como se tomarán las decisiones tanto estratégicas, tácticas y operativas. Si se insiste en que las decisiones sean realizadas de manera aisladas, concéntricas, encapsuladas y cerradas del resto de las comunidades de interés, tenderán a privilegiar a unos pocos por sobre muchos otros y redundarán en ciclos de desarrollo pobres y alejados del bien común. A la larga, implicaría una pérdida de legitimidad en todos los sentidos. El desafío será descubrir e implementar nuevas metodologías para la toma de decisiones generando espacios significativos y valorados de participación inclusiva.

¿Está presente la Contribución a la Comunidad en mi organización?

La Economía del Bien Común por medio de su Balance invita a las organizaciones a mirarse a sí mismas a través de la evaluación de sus procesos en pos de una mejora continua. El balance relaciona valores con grupos de interés.

Desde la Economía del Bien común una organización transparente:

  • Presenta de forma transparente las operaciones de la organización y cualquier acontecimiento que sea de interés legítimo para la opinión pública.  
  • Da, a toda persona afectada, el derecho y la posibilidad a plantear objeciones, a exigir comunicaciones públicas y argumentos sobre la actividad organizacional, y a entablar un diálogo con la organización.
  • Mantiene un diálogo activo con los grupos de interés relevantes, también con ENL, que representan a grupos de interés que no pueden presentar por ellos mismos objeciones (generaciones futuras, naturaleza, animales, paisaje).
  • Tiene en cuenta en las decisiones de la organización los intereses justificados de estos grupos.
  • Aboga por los valores transparencia y participación democrática como la base de una sociedad culta, informada, democrática, abierta y plural. 

Una organización EBC se pregunta:

  • ¿Es nuestra política de comunicación clara, honesta, completa, y sobre todo basada en hechos, en especial en lo relativo al análisis de riesgos y posibles impactos negativos en la sociedad y el entorno?
  • ¿Qué información importante y crítica se documenta para los grupos de interés?
  • ¿De qué manera se reporta (alcance y profundidad, tipo de publicación)?
  • ¿Es el informe verificado por una tercera parte independiente?
  • ¿Es fácil acceder al informe?
  • ¿Qué hacemos para entender mejor los impactos de nuestra actividad organizacional y para hacerlos transparentes?
  • ¿Cómo facilitamos la participación democrática de la población local, grupos de interés, generaciones futuras y la naturaleza?
  • ¿Cómo pueden participar los ciudadanos en un diálogo abierto, libre y sin represalias con la organización
  • ¿Cómo pueden defender los grupos de interés sus legítimos intereses frente a la organización?
  • ¿Cómo se documentan las conclusiones de los diálogos mantenidos y cómo se incorporan a la toma de decisiones?

La Transparencia y Participación Democrática descritas en la Economía del Bien Común pueden orientar adecuadamente los criterios a considerar por aquellas organizaciones que genuinamente pretenden que sus acciones tengan un impacto positivo en el bien común, de manera de legitimar sus modelos de negocio, cultura organizacional, capital social, liderazgos y gobernanza.  Para lograrlo, se requerirá avanzar en una mayor conciencia del bien común a través del reforzamiento de los mecanismos culturales de autorregulación, autocorrección y de autogeneración de atmósferas de confianza en las organizaciones y con sus comunidades de interés. En definitiva, se esperará una mayor madurez en la cultura ética organizacional. 

ANDRÉS OSSANDÓN

 

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